1. El olvido se puede predecir
La curva cae rápido, pero cada repaso la vuelve más suave
En 1885, el psicólogo Hermann Ebbinghaus memorizaba sílabas sin sentido y anotaba a qué velocidad se le olvidaban (). Así nació la curva del olvido: muy empinada en las primeras horas y cada vez más suave después. Las réplicas modernas del experimento muestran el mismo panorama (). Lo útil es esto: un repaso acertado frena el olvido, así que el siguiente encuentro con la palabra puede aplazarse más. En eso consiste todo el método: repasar a intervalos crecientes, poco antes de que la palabra se escape (). Si repasas demasiado a menudo, pierdes tiempo; si lo haces muy de vez en cuando, tienes que volver a aprender.
curva del olvido · pruébala
sin repasoscon repasos
sin repasos, el recuerdo de una palabra se esfuma en un par de semanas